
¡Hola de nuevo chicos! Aquí os presento la segunda actividad realizada dentro del PLAN DE LECTURA del IES FERNANDO ZÓBEL.
Como la vez anterior, todos habéis participado mucho y muy bien, pero había que seleccionar a los mejores. Los que no han sido seleccionado no deben preocuparse, porque habrá muchas más actividades y si os esforzáis ya veréis como al final aparecen también vuestros trabajos. ¡Ánimo!
Os recuerdo que esta vez la actividad consistía en forma parejas y ordenar, según vuestro criterio, una imágenes relacionadas con el libro Colmillo Blanco. Tras la organización de esos dibujos teníais que inventar una historia con las imágenes y los elementos de la narración trabajados en el tema 3, y los resultados han sido estos:
AINOA VALERO E IRENE MIOTA (1º C):
Un día un señor mayor llamado Jesús estaba en su casa haciendo cestas de mimbre. Fue a llevar una cesta al garaje y encontró un trineo de perros y ropa de abrigo sin estrenar. Decidió cogerla e irse de viaje él y sus perros al Polo Norte.
Después de un largo viaje decidió parar a descansar y soltó a los perros. Uno de ellos salió corriendo, ya que a lo lejos se veía un lobo. Dicho lobo pertenecía a un indio, y el indio llamó al lobo Colmillo Blanco.
Jesús vio que sus perros se iban tras el lobo y entonces decidió matarlo para volver a su casa.
El indio quiso llevárselo para que no le mataran y lo dejó en la otra orilla del río. Cuando el indio se dio cuenta, su lobo había desaparecido y se entristeció mucho, pero al rato el lobo regresó a la orilla porque había ido a buscar algo de comer, un conejo. El lobo se entristeció al no ver a su dueño y salió corriendo.
Con el paso del tiempo, el indio volvió a ese mismo lugar y vio un lobezno muy parecido a Colmillo Blanco y decidió seguirlo. Entonces le vio con cuatro lobeznos y se contentó mucho de que hubiera tenido una familia y ahora, cada dos meses, va a visitar a su lobo y a todos sus hijos.
ELENA NOVILLO Y JENNIFER (1ºD):
Hace no mucho años en el Polo Norte vivían una manada de lobos en una cueva refugiados del frío y de los cazadores. No muy lejos de allí vivían en pleno bosque unos excursionistas.
Un día uno de los cachorros de lobo, un lobezno, se escapó de la cueva mientras su madre y su padre cazaban Pero se dirigió en mal camino y fue a parar a un lago a beber y cerca de allí residían los dos excursionistas. Uno de ellos se acercó a beber al lago, pero el lago estaba medio congelado y en la otra orilla vio al lobo intentando rayar el hielo para beber. El excursionista fue a dar la vuelta al lago para atrapar al lobezno pero no lo consiguió.
El excursionista Leonard regresó con su amigo para emprender el viaje. Cuando caminaban, ya agotados, vieron a un indio y decidieron cambiar el rumbo. Mientras tanto, el lobo cayó en una trampa para conejos y se quedó colgando de un pino. El indio lo recogió y lo llevó al poblado con su familia y le regaló a su hijo el pequeño lobezno.
Cuando el lobo aún era pequeño le llamaron Colmillo Blanco, y cuando creció lo llevaba con él a comprar al pueblo y vender piele para abrigo.
Mientras vendía las pieles dos hombres de gran tamaño robaron al lobo. Le enseñaron a pelear y lo metieron en peleas ilegales donde mataba a otros perros y a otros lobos.
Un día los dos excursionistas fueron a parar alli y vieron una pelea del lobo, apostaron mucho dinero por él y el excursionista más joven reconoció al cachorro nada más salir a pelear. Se quedó observándole hasta que casi muerto, lo recogió en sus brazos y se lo llevó a su casa.
Más tarde fue devuelto al indio y al irse vieron por la nieve a Colmillo Blanco entre la nieve y llevando un conejo en la boca, parecía cansado.
JESÚS Y DAVID (1ºD)
El pequeño Colmillo Blanco estaba con su madre hablando cuando, de repente se empezó a ver mucha luz y humo. Salieron de la cueva y vieron a un hombre con una antorcha en la mano que había prendido el bosque. El único que se salvó fue Colmillo Blanco.
Él solo vagó por el bosque sobreviviendo a muchas penalidades. Entonces vio a un indio y decidió seguirlo. Llegó al río, pero no encontró al indio y, de repente, se fijó en que enfrente del río estaba su antigua cueva. Cuando se disponía a entrar en la cueva se oyó un grito que decía:
- ¡Espera- se oyó- no te metas en la cueva!
Colmillo Blanco se alarmó y entonces vio al indio en una barca y le dijo:
-¡Sube! Te llevaré a un lugar seguro.
El indio llevó a Colmillo Blanco con su barca a una cabaña de un médico para que lo curara. El viejo tenía un perro que jugaba con Colmillo Blanco. El viejo le dijo:
- Cuando te cure te podías dedicar a tirar carros para transportar a personas.
Cuando Colmillo Blanco se curó, el viejo lo soltó en el bosque y Colmillo Blanco se encontró a un hombre con un trineo. Colmillo Blanco pensó "Esto debe de ser lo que me dijo el viejo". Se acercó al trineo y al verle el hombre le dijo:
- ¿Te quieres unir a nosotros? Te daré un hogar y comida.
Y Colmillo Blanco aceptó y lo ataron al trineo y empezó a tirar del trineo.
ENRIQUE Y CARLOS (1ºD):
Yo vivía con mi madre en mi bonita Cuenca junto a mis hermanos. Un día salí de mi cueva y bajé al río. Mi madre me estaba buscando peor no me encontraba. Ella estaba cazando para que yo y mis hermanos pudiéramos comer y crecer. Me encontré a un hombre que llevaba a mi madre en una canoa porque se había roto una pata. Por la noche vino a nuestra casa un hombre con una vara encendida y quería llevarse a mis hermanos. Ese hombre nos quería para hacer que estirásemos del trineo. Mi madre fue en busca de nosotros y nos vio que estábamos tirando del trineo y a ella le pareció divertido, por lo que quiso unirse a nosotros.
Recorrimos muchos y muchos kilómetros sobre la fría nieve. Íbamos de pueblo en pueblo porque este hombre llevaba el correo y por cada pueblo que pasábamos los perros se venía con nosotros porque era muy divertido. Yo era el que habría la puerta para que mi hermano metiera los paquetes. Un día fuimos con el trineo muy lejos y recorrimos muchos kilómetros con el trineo a cuestas. Lo que menos me divertía era que Pedro, el jefe del trineo, nos daba con el látigo para correr más. Un día íbamos con el trineo mi madre, mis hermanos y yo y nos encontramos una cueva. Fuimos allí y decidimos quedarnos a vivir. Todos los días íbamos por el día a repartir el correo y por la noche a dormir a nuestra cueva. Al final se murió Pedro y nosotros nos encargamos de todo. Nos quedamos con el trineo en nuestra cueva y lo utilizamos como cama con las pieles que tenía. Luego vino un lobo muy bonito y mi mamá se fue con él. Mi mamá cada vez estaba más gorda y un día tuvo cachorros y yo tuve más hermanos.
MÓNICA, JOSSELYN Y ADRIANA (1ºC):
Una tarde de invierno, en Alaska, nació un pequeño lobo. Era un cachorro y su madre no dejaba que saliera de la cueva. Un día su madre le dejó salir y el lobo cazó un conejo y se lo llevó a su madre para poder comer. Al día siguiente volvió a salir y le pareció ver algo raro. Se dio cuenta de que era un señor que vivía en Alaska. El señor intentó atraparlo y lo consiguió. Lo llevó a su cabaña y lo quería para su trineo. Al día siguiente lo montó en su barca y lo llevó con los demás lobos. Allí había dos hombres más que lo acogieron y lo ataron con los demás lobos. Mientra iban hacia el bosque el señor pensó que le tenía que ponerle un nombre al lobo y lo llamó Colmillo Blanco porque tenía los colmillos blancos y muy grandes. Los lobos quisieron atacar al señor porque el señor les pegaba con un látigo y los lobos se enfadaron y fueron a atacarlo pero el señor prendió fuego para defenderse y no ser atacado. Los lobos huyeron y se refugiaron junto con Colmillo Blanco y su familia.
ALBA (1ºC)
Érase una vez un señor llamado Wilson que iba a cumplir los sesenta años. Para celebrarlo, decidió hacer un trineo, compró unos perros y se fue a la montaña nevada a pasear con ellos.
Pasado un rato, a lo lejos, vieron un fuego en el bosque. El señor soltó a uno de sus perros y al ver que no cedía decidió ir con la manada a ver qué pasaba, cuando, de repente, el fuego el rodeó y los perros pidieron ayuda aullando. Mientras tanto vi a un lobo al que decidió llamar Colmillo Blanco, cazando una liebre. El lobo me vio y me siguió, y decidí llevármelo con mi canoa junto con mis otros lobos a la tribu. Allí ví que Colmillo Blanco conoció a una loba llamada Zarpas, se casaron y tuvieron hijitos. A uno de los hijos le llamé Caspio y se hizo tan fuerte como su padre y un día decidió formar su propia manada.
MARCOS CALLEJA Y CLARA SANZ (1ºF)
Había una vez un hombre viejo que dejó de herencia un trineo y unos perros a su hijo. Cuando este hombre murió, su hijo, Jonh, no trabajaba porque como tenía el dinero de su padre pensó que no necesitaría trabajar. Como siempre, el dinero se gastó, por lo que obligado fue a cazar en el bosque. Como los perros no querían salir, éste les pegaba con un látigo.
Un día, mientras intentaba cazar, un hombre misterioso cortó los arneses y liberó a los perros. Estos no dudaron en salir corriendo, excepto dos que se fueron hacia una cueva con el hombre que los liberó. Tenía una cinta en la cabeza con una pluma, una vestimenta rota y una navaja en la mano. Él se fue con los perros a una cueva cercana que él conocía. Allí la perra embarazada tuvo tres perritos.
Después de dos o tres semanas se fue con los perros al campamento indio. Un día, por la noche, Jonh (el maltratador), con una antorcha incendió el campamento indio porque se dio cuenta de que él que cortó los arneses era el famoso indio Kevin.
Los perros al ver el fuego despertaron a los indios para apagarlo. Kevin luchó con Jonh hasta matarlo. Gracias a los perros fueron recompensados por lo que querían, que era salir a correr. Todos los días que Kevin daba un paseo con los perros, aunque les daba un poco con el látigo, no pasaba nada porque los perros sabían que era cariñoso.
RAHIL HACENE Y DAVID ZAFRA (1ºF)
Un día el jefe de la tribu Pies Negros decidió abandonar a su perro Gobi. Al sur, donde hace mucho frío. Cuando Gobi vio como se alejaba su dueño se dio la vuelta y empezó a caminar sin rumbo. Comía todo lo que se encontraba: frutos silvestres, hierbas...
Un día se encontró con un grupo de exploración a los que se les había extraviado un perro y decidieron acogerlo para poder irse de allí y poder seguir explorando. EN su camino se encontraron una cueva para poder pasar la noche; ahí los perros se hicieron amigos al conocerse. Eran Layka, la más grande, Luna, la mediana y Magui, la mayor de todos. Esa misma noche el fuego que habían encendido los que habían conducido el trineo se descontroló y quemaron el trineo. Rescataron al dueño que estaba en medio del fuego y se lo agradeció. AL final pasaron varios meses caminando por ese mismo bosque hasta que encontraron una cabaña de un leñador llamado Ben, quien tenía un loro llamado Colorín que repetía todo lo que decían y un perro llamado Tobi, muy fiel a su dueño. El explorador le pidió a Ben que le construyera un trineo para volver a casa y Ben aceptó, pero dijo que tardaría un par de días y los acogió en su pequeña cabaña.
THAIS CERCENADO Y MARINA TYUKALOVA (1ºF)
Había una vez un hombre llamado Juan. Era alto y tenía el pelo largo y enredado. Trabajaba en su casa haciendo cestas para luego venderlas en el pueblo. Pero él lo que quería era participar en carreras de tiro de trineo.Tenía siete perros pero le faltaba uno para poder participar.
Un día su amigo Manolo vino a visitarle y le trajo un perro que su jefe había encontrado en el bosque cerca del río. Un día, entrenando para la carrera, el perro que le había regalado Manolo se le escapó. El perro fue a cazar para llevárselo a su familia de cachorritos que había dejado en una cueva cuando el jefe de Manolo se lo llevó.
Juan, que no era muy violento, se enfadó por que se hubiese escapado el perro. Lo buscó y lo encontró en la cueva junto a sus cachorros. Se los quiso llevar a todos para su equipo, pero ellos se negaron. Muy enfadado, los quiso matar e incendió la cueva, pero los perros consiguieron escapar teniendo más suerte que Juan, pues quedó acorralado por las llamas sin ninguna escapatoria y murió quemado.

¡HASTA PRONTO AMIGOS!
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